viernes, 21 de agosto de 2009

Primera parte

Este es el cuento de una Princesa rota.
Esta Princesa simplemente esta sola.

En una ocasión hubo un Príncipe. El era hermoso y dulce, apasionado y comprensivo. Parecía un sueño con su hermoso cabello claro, ojos expresivos y embriagantes como el fuego. Su piel clara parecía de porcelana, pero su voz, su voz era como la de un angel que la hacia sentir segura y protegida.

Cuando ellos estaban juntos, ella sonreía y soñaba, había olvidado sus pesadillas, pero un día se dio cuenta de que esta Princesa no valía nada así que primero la hirió dejándola aun peor, después la abandono aunque ella no sabia que pasaría, ella día a día esperaba en la puerta del castillo y en las noches dejaba la luz prendida para que el caballero supiera que ella estaba ahí.

Así paso el tiempo y el dulce Príncipe solo le envió un mensaje a la Princesa, este era:

Tu has causado mi infortunio, me haces la vida un tormento. Tuviste mucho tiempo y solo me hacías la vida peor. Eres libre y no te engañes, no te necesito. Eres libre, Adiós.

Y así, la Princesa quedo sola nuevamente. Su Príncipe estaba con otra y ella estaba con el corazón destrozado.

Esta Princesa no valía nada porque simplemente era tonta. Se entregaba y amaba con el alma a su familia que no sabe que ella esta perdida, a sus amigos que la habían traicionado y a un Príncipe que la engaño.

Tal vez por eso esta Princesita debía estar sola, era tonta y creía en los cuentos de hadas con hermosos finales felices.